Teléfono.

Suena “Beat it”,

irónico.

Nadie me llama por teléfono. La gente habla por whatsapp, por messenger, por hangouts… Pero ya no llaman. A mi me gusta eso, del “Che, boludo, cómo estás?”. Dejar de multitaskear tanto, y sentarte a mirar el techo mientras gesticulás al aire, por que estás hablando por teléfono.

Pero nada, la cuestión, es que a mi no me llama nadie. Excepto hoy, que me llamó mi papá. No hablo nunca de mi papá, es verdad. Desde que me fui de casa hablé dos veces nada más, ésta es la segunda.

Suena “Beat it”,

irónico.

Miré el teléfono desentendida, igual lo atendí bien obvio. Hablamos como seres civilizados de cosas triviales, como gatos y guiones. Pero todo el tiempo, con una lágrima en la cumbre del ojo, esperando a hacerse tan pero tan gorda, que el propio peso de la gravedad la arrastre para abajo, en lugar de sus compatriotas, que se suicidan solas, una a una por encima de mi vía láctea de pecas.

La verdad no te la voy a decir. No te voy a decir que a pesar de todo lo que pasa y pasó, yo sigo esperando que mi papá venga un día y me abrace y me diga que me ama y que está orgulloso de mí. Y que nos pidamos perdón.

No.

Por que suena “Beat it”,

irónicamente.

No. Vamos a hablar bien, y el domingo voy a amasar fideos, quizás. Pero no te voy a decir que te extraño muchísimo. No es una cuestión de orgullo, sino, que no hay que andar diciendo cosas obvias. Vos sabés que te extraño, y lo sabés por que me vés la cara todos los días cuando te desviás del camino de la vuelta a casa para pasar por la puerta de mi trabajo.

Y como siempre, para bien o para mal en la historia, el silencio nos sirve como un cómplice. Y aunque vos no entiendas nada de lo que digo, y yo no entiendo de qué hablás vos; aunque no sepamos ser padre e hija. Seguimos escribiendo historias.

Ya no suena “Beat it”,
menos mal.

Hace 4 meses que no lo veía .

Hacía cuatro meses que no lo veía. Me había pasado toda esa mañana pensando en que hacía mucho que no pensaba en eso, cuatro meses que no le hablaba, que no pensaba en su sonrisa torcida… Una siempre se entera cosas, no porque lo stalkee (¡Noo! ¿No?) , pero, por acá o por allá, siempre se sabe. Como si los demás no supieran que no hay que hablarte de tu ex. Es gracioso, cómo funciona la carpa de los otros… El sentido común es como el buen gusto o el sentido del humor, todos creen que lo tienen, pero, no. Y cuando estás en una reunión, empiezan a hablar y vos ves como se golpean con los codos y te miran con cara de pollo, como si fueses pelotuda, ¿viste? Odio que hagan eso, si querés nombrarlo está todo bien, ya estoy grande. Me ato los cordones solita y todo.
Pero lo malo no es eso, lo malo es cuando vos estás muy pancha un día, cuando decidiste romper la dieta y clavarte un Triple-Bacon con combo agrandado y estás sin maquillar; él está ahí parado, enfrente tuyo, con su camisa reluciente, y recién afeitado. Justo cuando te resignaste a no volverlo a ver. Cuando aprendiste que estaba bien estar sola. Él va, y te dá vuelta el mundo, como siempre.
Va, y se sienta enfrente tuyo, sin preguntar, como es propio de él, y…
-Hace rato que tenía ganas de encontrarte.
-Byotambegdien.
Se ríe, y me desarma. Como antes. Me miró con esos ojos de sapo degollado por una turba iracunda de hormigas, esos que pasé horas mirando, tratando de discernir un pensamiento, una mirada, un algo… Meses enteros mirando esos ojos de sapo, y jamás habían sido tan hermosos como en este momento.
-¡Claro! ¿Cómo estás? Tragá primero. – Dijo, mientras reía torcido, con sus dientes chuecos…
Y yo le dije que estaba bien, y aunque por mi cabeza pasaron tantas cosas que me resultaban imposibles de callar, preferí escucharlo, extrañaba escucharlo. Su voz, su tono, su forma de modular. Cómo sus labios se movían mientras gesticulaba, como se reía mientras decía algo que le gustaba mucho o cómo sus ojos brillaban cuando le contaba de libros. Extrañaba todo.
Y me contó de lo genial que le iba en todo. En que se fué de viaje, que escribió mucho, que toma tres litros de agua al día. Y lo escuché, y perdí la noción del tiempo. El lugar se empezó a llenar, y él se tenía que ir, pero quedamos en volvernos a ver, me pasó su WhatsApp y todo eso. Quedamos en tratar de arreglar
las cosas, y ver la mejor manera de estar así, más seguido. Estar, como dos. En 4 meses soñé mil veces con eso, ¿pero que me dijera él? Totalmente surrealista.
La euforia que sentí es sólo comparable con la de alguien que lleva años buscando un trébol de cuatro hojas y lo encuentra en un potus sin querer, o como la de quien se gana uno de esos concursos de facebook, como “Compartí esta imagen y ganá este rollo de cinta aisladora”, como cuando te encontrás en Parque Rivadavia con un Troll de pelo rosa lo suficientemente pequeño como para hacer un collar o un aro con eso.
Así de contenta estaba.
Tanto, tanto, que no me aguanté al otro día. Le mandé un Whatsapp esa misma noche y fue… raro. Cómo si no hubiésemos hablado esa tarde. Mientras me histeriqueaba un poco, “Géminis”, pensé y me hacía la boluda, mientras trataba de no parecer desesperada. Y hablamos mucho rato, pero, se sintió como un desconocido. Ya no leía poesía, ahora veía i·sat, ahora no le molestaban los hipsters, estaba todo bien con Star Trek y la fotografía de Amelie le daba lo mismo. Incluso escribía distinto, escribía como si nunca hubiésemos sido nada, como si nunca hubiese pasado nada entre nosotros, como desconocidos. Era tan típico de él, hacerse el desentendido cuando no quería tocar cierto tema. Sabía que era normal eso. Estaba negando todo, es más fácil pensarlo así. Como borrón y cuenta nueva.
Arreglamos para vernos el viernes a la noche, en ese bar nuevo de San Telmo, donde las luces son rosas y la música suena bajo. Me puse ese vestido gris, ese que tanto le gustaba a él en un entonces, ese que “es demasiado corto y me marca las piernas”.
-¿Qué te hiciste en el pelo? – Me dijo, inquisidoramente, con desaprobación incluso.
-Tenía que conseguir trabajo. Y lo corté un poco.
-Parecés una de esas ahora. Solías ser más divertida antes, usabas colores y te veías mejor.
Y así siguió la conversación, cada detalle en mí estaba mal y cada cosa que podía decir era estúpida o ridícula al menos. Él iba al baño muy seguido, le pregunté si tenía sistitis o estaba tomando reduce fat fast. No le encontró el chiste y se fué del bar, enojadísimo. Yo sólo le había hecho un chiste, igual que siempre… La gente venía y me hablaba, y yo sólo me quería ir a la mierda. No lo pensé ni dos segundos, y lo corrí con tacos de 10 cm. Cuadras enteras, y no… No estaba por ningún lado. Me senté en un banco de plaza y me lloví entera. Lloví como hace mucho tiempo que no me dejaba llover. Mi cuerpo entero, lloró por él, ¿sabés?
Y de la nada, después de un rato, él estaba ahí. Parado enfrente mío, pero era re loco, porque… no
estaba mojado, y tenía otra ropa. Pero me doy cuenta de eso ahora, en ese momento creo que no
lo noté, o no lo quise notar. O viste cómo funciona el inconsciente…
“Yo no soy quien parece que soy, naba. Mirá bien.”
Y yo lloré y lloví, y del cielo cayó agua también. Y no supe si lloré tanto o era la lluvia o ambas, pero
gotas y gotas caían casi interminables con una fuerza tremebunda. Le grité que se fuera. Y él fué, y
la plaza también. Y la lluvia. Y el vestido…

“Hacía cuatro meses que no lo veía”, le dijo a su terapeuta, desde el diván de terciopelo rojo.
“Cuatro meses hace que tendría que haber empezado a venir acá.”

Submissive .

I open a notepad almost everyday. And everyday, the same thing occurs to me:

I open the text board, and i came blank. Like every thought i had during daylight has completely gone. Like if it never existed.

So are my thoughts wasted into eternity? Are they ever able to came back? Cause everytime a sense or idea comes to me, it’s like brand new. It doesn’t matter if it’s the same grasp of depression starting to reach the surface.

To me, depression it’s like the sexiest human ever lived. It doesn’t matter if i don’t want to, i look at it. Or if i had something else to see, she aproaches me, in a seductive tone, begging me to kneel for it.

And I have always been submissive.

I don’t always flirt with depression, but she’s always trying to flirt with me.

Flash #163

Tengo 22 años. No quiero ser linda. Sonrío para la cámara. El maquillaje me hace transpirar. Acato órdenes de manera automática.

Dame angustia oral.

FLASH.

Dame amor absoluto.

FLASH.

“La cámara te ama, pero torcé un poquito más el torso como si no tuvieras costillas.” “Así, exacto”

Lloro. Sola. Rompo el espejo. Sangro, eso quiere decir que sigo viva. Respiro, me lavo la cara. Sonrío. Soy hermosa.

Dame sobreviviente al Holocausto.

FLASH.

Dame Vogue.

FLASH.

Flash es el hombre más rápido sobre la tierra. Pero desaparece, se desvanece si no creemos en él. Dibujo hombrecitos rojos por todo Central City.

“Yo creo.”

FLASH.

“Concentrate nena, estoy gastando rollo al pedo”

Dame sensualidad.

FLASH.

Dame sumisión.

FLASH.

Dame tu vida.

*Ruido estático*
Tengo 22 años. No quiero ser linda. Sonrío para la cámara. Flash, salvame.

Convención Social

– Soy así, no te conozco, no te debo nada, y por sobre todo, no me gusta hablar por que sí.

– no creo que seas asi con todo el mundo

– Y qué te hace pensar que te trato diferente a vos, de lo que puedo tratar a cualquier otro random que aparece en mi facebook a las 4 de la mañana?

– te choca que te haya agregado a esta hora? Soy diseñador, los diseñadores dormimos poco.
Mas alla de eso no me tenes que deber nada ni conocerme para tener la simple educacion de solo saludarme

– No me choca nada, estoy siendo honesta. Y realmente si te molesta que te diga “no me gusta small talkear”, hacé lo que mejor te parezca.

– lo mejor que me parezca de que? yo si te hablo es de buena onda no te persigas. Porque me aceptaste si pensas asi? Viste algo en mi face que no te gusto? nose que es small talkear
sos asi con todos los que te agregan?

– A ver, vamos por partes.
No me gusta la charla de ascensor, no me gusta hablar por hablar.
Si tenés algo para decirme, fantástico, y sino, también.
Si tenés buena onda o no, me es irrelevante, como te dije no te conozco, no mire tu perfil. No hago eso.
Yo acepto a todo el mundo, con la esperanza de que alguno no sea un embole.
Sí, soy así con todo el mundo.

– me parece bien todo eso
pero a cualquiera le chocaria que no saludes
por simple educacion sin ofender

– Me tienen sin cuidado las convenciones sociales.

– osea pifiar una tecla del teclado y recriminarme eso quedo como muy raro y de gataflora
ok segui sin educacion entoncs
asi te ira

– detesto la gente que cree llevarse el mundo por delante, soy una persona igual que vos en tu mismo nivel, ni inferior ni superior, eso sabelo

– Nadie te dijo lo contrario, eso es algo que asumiste vos solo.

Qué es lo tan importante en decirle “Hola” a alguien? Qué relevancia tiene en una conversación? Absolutamente nada.
Es una palabra vacía.
Como preguntarle “cómo estás?” a alguien que simplemente te chupa un huevo.
No querés saber la respuesta. Es cortesía gratis.
Yo simplemente soy honesta y consecuente.Y si, realmente, te molesta que no te diga “Hola”, podés dejar de hablarme en cualquier momento.

– filosoficamente hablando es cierto lo que decis junto a muchisimas cosas vacias pero que hacemos como humanos y nos diferencia de animales. Se llama cultura, y generalmente saludamos, si estas en desacuerdo cn la cultura podes vivir salvajemente nadie te prohibe, pero esta bueno que saluden, a vos te hubiese chocado si saltaba de la nada a hablarte de X cosa

– La cultura no tiene sólo que ver con eso, es una simplificación ridícula. Yo no estoy asesinando a nadie, ni violentando los derechos de nadie por no decir hola. Y estoy hablándote bien, así que claramente no soy ninguna salvaje. Y si, honestamente prefiero que la gente vaya al punto. Todas las veces, el circo ridículo de la convención social del “Hola, el perro bien? Tus cosas bien? Che… te quería pedir…” Me parece psicótico. Si tenés algo para decirme, lo decís, y punto. Y si no tenés nada para decir, no digas nada.
Es tan simple como eso.

– pero son casi todos psicoticos para vos. Porque la mayoria hace eso que decis
mas del 95%
:S

– Y evidentemente tampoco entendés metáforas.
Es lo suficientemente cíclica ésta conversación como para que siga teniendo sentido que la perpetuemos, así que, si vas a seguir dando vueltas, yo sigo con lo mío y listo.

– mañana te hablo
me re dormi che

Llamemos a Lazy

– Cuando venía en el bondi pensaba que cada palabra al pedo que decimos es una sinapsis que se inhabilita, y si decimos muchas juntas, PAM, las conexiones neuronales empiezan a morir.
Y nos volvemos más idiotas.
Al final del día, si dijiste muchas pelotudeces juntas, podés ser la nueva Stacy Malibú.
– Ser sólo una chica… I wish
No sé, estoy harta de crecer yo
– Me encantaría ser Stacy Malibú, tiene mansión, auto, novio modelo…
– Claro xD
– Yo creo que no es necesario crecer del todo nunca.
Uno puede adaptarse a las situaciones, y amoldarse, responsabilidades, cuentas, and shit. Pero siempre y cuando, te cedas a vos mismo un ratito de dejarte ser nomás, tu espíritu está salvado.
La adultez es la eterna damnación.
(Estoy re profunda hoy)
(Como de 50 cm)
– Jajajjaa
Mas profunda que mi ombligo
Tengo miedo de haber perdido el arte
– Vos sos arte.
No lo podés perder.
A menos que no te encuentres, por que te caíste a un pozo o algo.
Ahí lo llamamos a Lazy
(O como sea que se escribía, nunca ví esa serie)
(creo que era Lassy, pero me importa muy poco)

Raw .

– Que loco cruzarte por acá.

– Pará, ¿no es tu cumpleaños hoy?

– Wow, increíble que te acuerdes. Sí.

– Te debo el regalo del año pasado todavía, pedime lo que quieras.

– No. No puedo pedirte cualquier cosa.

– Te digo que sí, Ranita. Lo que más quieras, dentro de los límites de lo posible…

– Sabés que es lo que más quiero? Que me mientas. Quiero que me mires a los ojos y me digas que me querés. Quiero que me sonrías y me abraces, y me pidas perdón. Quiero que me lleves a mi casa, y esperes para que yo me ponga linda, y me lleves a comer, y caminemos toda la noche, y duermas conmigo; y que mañana, no estés ahí, y te vayas de mi vida para siempre. Quiero que me mientas mientras dure mi cumpleaños, y que después, no vuelvas nunca más, a menos que estés dispuesto a sostenerme la mentira hasta que ya no me quede más amor para darte.

Pero ya sé que no me podés dar eso, y tampoco podés ser mi amigo, por que no sabés como ser amigo mío. Yo te obligo a que te abras, a que te arriesgues y confíes. A que me des la posibilidad de romperte, sabiendo que no lo voy a hacer. Y sos incapaz.

– Ranita, yo…

– No te quiero ver más. Por favor.

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A veces, muchas veces, mientras estoy totalmente sola, me encuentro simulando situaciones que me gustaría que pasen. Soñando despierta, pero no, en la cabeza, sino que, las actúo, y las siento como propias, aunque yo sé que no está pasando. A veces son cosas como que gano premios Eisner, o doy charlas, o me hacen entrevistas… Y a veces, unas muchas veces, son situaciones más cotidianas. Estoy tomando mate y charlando con vos, contandote todas las cosas que no te puedo contar más, por que ya no hablamos. Te digo que pienso sobre cosas boludas, como que Harley va a hacer team-up con Power-Girl, y que Marvel Now me parece una gran caca. Hablamos de Madonna en Dick Tracy, hablamos de mi nuevo guión. Hablamos del tuyo, y de que bien que te va a ir cuando lo termines.

Y yo te hablo, y construyo ésta relación imaginaria con vos, que en realidad existís, pero no conmigo. Y ya no sé, si es más triste seguirte hablando así, o que de alguna forma, seguirte hablando así, imaginariamente, hace que yo siga desarrollando cosas con vos, un vínculo más y más cercano. De alguna forma loca, creo que te conozco lo suficiente como para hacer las conversaciones realistas, y que tengan tu tono y tus reacciones, y me generan la misma ternura que verte. El problema es cuando te quiero mirar, y me doy cuenta que le estoy hablando al ventilador; y todo el peso del universo se me cae sobre los hombros, por que no sólo estoy loca por vos, sino que además, me dejo estar loca.

Píxeles .

Procesamiento de la luz.
Ondas. Rayos.
VGA.
Pixels.

Agrupaciones de pequeñísimos
e insignificantes
puntos lumínicos
nos representan.

Vos. Yo. Él.

Todo lo mismo.

Pixeles.

Son como partículas
de tierra en nubes
de vapor de agua.

Flotan,
forman ondas.

El agua sube
se hace nube,
todo se transforma.

Excepto la tierra.

La tierra cae,
sigue siendo tierra,
y la vemos como mugre
que se barre,
se pasa el lampazo
la franela.

La tierra siempre es tierra.
Hasta cuando se moja y se hace lluvia.

Pixeles,
partículas.

Tierra = Pigmentos.

Los cromagñones lo
mezclaban con orín y agua.

Somos el resultado de una ecuación nefasta:

Tierra + Orín + Agua = Pixeles.
Ya no somos gente. No somos vos y yo.

Ya no somos distintos.
Sólo somos pixeles.

VGA. Ondas. Rayos. Procesamiento de la luz.
Somos el resultado de una ecuación nefasta.

Somos una pintura rupestre en la época digital.